Profesión diaria

Profesión diaria

La brisa entra fría por la ventana,

tu olor se ha quedado mojado en la sábana,

y tu piel se ha marchado sin poder tocarla.

El ruido de tu ausencia me despierta,

a primera hora, echarte de menos, es una profesión diaria.

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Siempre mar

Siempre mar

Pozo de miedos.

Mausoleo de emociones.

 

Olas que se llevan el desaliento,

otras que refrescan ilusiones.

 

Brisa que desnuda la tristeza

y otras veces, alegra corazones.

 

Abrazo que arropa cuando respiras

y aligera el alma de la ventisca.

 

De caracoles y de olivas,

de agua y de follaje,

de azules y de verdes.

 

Pero siempre infinito,

siempre mar.

Solo hace falta…

Solo hace falta…

Para elevarme solo hace falta un suave gesto,
Para caer solo hace falta tu desidia.
Para llenar un vacío solo hace falta tu sonrisa,
Para escapar solo hace falta tu ausencia.
Para creer en la felicidad solo hace falta tu ternura,
Para romperme en pedazos solo hace falta tu silencio.
Para crear un mundo para dos solo hace falta escuchar tu voz,
Para destruirlo y volver a crearlo, vas y vienes de tu mundo amargo.

Y se fue sin decir nada

Y se fue sin decir nada

Piel morena,

pelo de seda,

ojos como estrellas,

nariz de muñeca,

boquita pequeña.

 

Alegría de la mañana, tarde y madrugada.

Soñadora de nacimiento y trabajadora de alma.

 

Luz que iluminaba nuestro hogar,

energía que nos contagiaba.

Espontánea y risueña,

huracán que emocionaba.

 

Bailarina bajo la lluvia,

sin música. No le hacía falta.

 

Y se fue sin decir nada,

pero habiéndo hecho todo lo que sus diez años le dejaban.

Las cicatrices siguen siendo heridas

Las cicatrices siguen siendo heridas

Después de haber sido más estrellón que estrella

y encontrar un universo para ser constelación,

es casi imposible no pensar que solo estoy en una estación espacial

que cualquier día puede explotar.

 

Detrás de mi insistencia en asegurarme de que me quieres,

encontré una montaña de miedos.

Y la famosa frase tan odiada por todos conmigo tiene más sentido,

porque no eres tú, soy yo.

 

Entonces, me di cuenta de que mis cicatrices siguen siendo heridas, duelen.

Y no, no se trata de nadie, los nombres de los autores se fueron

con el derrame de cada gota de sangre.

 

Prometí curarte las veces que hiciera falta. Y cómo se supone que lo haré,

si las mías, de vez en cuando, aún sangran.

La verdad…

La verdad…

La verdad… es que me creo unicornio porque no puedo con la realidad.

La verdad es que África no es el único lugar donde mueren de hambre, pobreza y enfermedad.

La verdad es que las mal llamadas tierras santas no son las únicas que viven en guerra, que hay bombardeos que no hacen eco y no podemos escuchar.

La verdad es que los terroristas no son los únicos que matan inocentes con un estúpido argumento, que no hace falta mártir con bombas, aviones y camiones a estrellar para matar sin piedad.

La verdad es que la justicia no es tan objetiva, poderosa y equilibrada como el símbolo que la representa, es más bien ciega. Que no hay intereses de paz por encima de los reales. Que no hay verdadera autoridad ni guerra sin una mentira detrás.

La verdad es que las películas tienen más de realidad que de ficción y no son inspiración de mentes criminales como alguna vez hemos podido pensar, es al revés.

La verdad es que a veces creo que la ilusión es solo un arma de supervivencia, y que paso mucho tiempo sin querer saber lo que pasa en el mundo, para no llorar…